Un total de 1.600 babillas (Caiman crocodilus fuscus) eran transportadas ilegalmente en un vehículo tipo furgón por la vía que comunica a los municipios de Santa Ana y Pijiño del Carmen, en el sur del departamento del Magdalena. El procedimiento, realizado por la Policía Nacional, permitió detectar el transporte ilegal de estos animales, de los cuales 480 fueron encontrados muertos y 1.120 recuperados con vida.
El hallazgo se produjo durante labores de prevención, control y registro a personas y vehículos que adelantaba la policía, encontrando los reptiles en costales de fique y canastillas, sin condiciones adecuadas para su transporte y en medio de un evidente hacinamiento.
CORPAMAG acompañó el procedimiento y realizó la valoración de los ejemplares. De acuerdo con la revisión, 480 babillas habían muerto, algunas de ellas en avanzado estado de descomposición. Los 1.120 individuos que sobrevivieron fueron trasladados y liberados en cuerpos de agua del sector que reúnen condiciones ambientales adecuadas para su permanencia. Por estos hechos, una persona fue capturada y puesta a disposición de las autoridades competentes.
Las condiciones en las que eran transportados estos animales evidencian las graves consecuencias del tráfico ilegal de fauna silvestre. El confinamiento prolongado en espacios reducidos, la falta de movilidad y la ausencia de condiciones adecuadas de ventilación provocan estrés, lesiones y alteraciones fisiológicas que pueden ocasionar la muerte. En los reptiles, el sufrimiento suele ser menos evidente, pues no manifiestan el dolor mediante expresiones faciales reconocibles; sin embargo, esto no significa que sean ajenos a las afectaciones físicas y fisiológicas derivadas de estas prácticas.
Las babillas cumplen una función importante en los ecosistemas acuáticos del departamento, donde enfrentan presiones por captura y comercialización ilegal. La extracción de ejemplares no solo compromete su supervivencia, sino que también afecta las poblaciones silvestres y los procesos ecológicos en los que participa. Por ello, además de las acciones de control de las autoridades, es fundamental que la ciudadanía denuncie a los traficantes de fauna y se abstenga de comprar o mantener estos animales de manera ilegal.